Diagnóstico tardío en mujeres autistas: “Sólo tengo rabia con mi pasado”
- Jesus Gomez Frye
- hace 2 días
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Cuando el diagnóstico abre heridas que llevaban años cerradas
Existe una idea bastante extendida de que recibir un diagnóstico de autismo en la adultez genera alivio inmediato y muchas veces ocurre. Por primera vez hay una explicación para años de agotamiento, diferencias sociales, dificultades sensoriales, ansiedad, sensación de desconexión y experiencias que nunca parecían encajar del todo, pero, esa no es toda la historia. Para muchas mujeres autistas, el diagnóstico también puede desencadenar emociones profundamente dolorosas.
Rabia, duelo, tristeza, confusión, resentimiento, incluso una sensación de pérdida difícil de describir.
La investigación reciente ha comenzado a documentar algo que muchas mujeres ya venían relatando desde hace años: el diagnóstico tardío no sólo implica descubrir quién eres, también implica enfrentarte a todo lo que viviste sin saberlo.
El diagnóstico no llega solo: llega acompañado de una revisión completa de la vida
Una de las experiencias más repetidas en mujeres diagnosticadas en la adultez es la sensación de "releer" toda su historia personal.
De pronto, recuerdos que parecían desconectados adquieren significado.
Las crisis después del colegio, la dificultad para sostener amistades, el agotamiento extremo tras situaciones sociales, la necesidad constante de aislarse para recuperarse, la sensación permanente de sentirse diferente, la sobrecarga sensorial, los intereses intensos, las dificultades para comprender dinámicas sociales implícitas.
Muchas mujeres describen que, después del diagnóstico, comienzan a mirar su infancia, adolescencia y adultez bajo una luz completamente distinta. Investigaciones sobre mujeres diagnosticadas después de los 30 o 40 años encontraron que uno de los temas centrales es precisamente "revisitar el pasado" y reinterpretar toda la propia historia desde una nueva comprensión de sí mismas. El problema es que esta nueva comprensión no siempre trae paz, aveces trae dolor.

La rabia como respuesta a una injusticia
Desde la psicología, la rabia suele aparecer cuando percibimos que algo importante fue injusto, por eso no resulta extraño que muchas mujeres autistas experimenten enojo intenso después del diagnóstico. No necesariamente porque sean autistas, sino porque descubren cuánto sufrieron sin apoyo adecuado.
Un estudio publicado en Autism identificó entre sus principales hallazgos un tema denominado "Anger at Being Dismissed" (rabia por haber sido ignoradas o descartadas), donde las participantes describían frustración hacia profesionales, familiares y sistemas que durante años interpretaron incorrectamente sus dificultades.
La rabia suele aparecer cuando surgen preguntas difíciles:
¿Por qué nadie se dio cuenta?
¿Por qué me trataron como si fuera floja o exagerada?
¿Por qué recibí tantos diagnósticos incorrectos?
¿Por qué pasé años creyendo que había algo defectuoso en mí?
Muchas mujeres descubren que pasaron décadas intentando corregir aspectos de sí mismas que nunca fueron fallas de carácter, sino manifestaciones de una neurodivergencia que nadie identificó y comprender eso puede ser devastador.
El duelo por la persona que podría haber existido
Uno de los fenómenos más estudiados tras el diagnóstico tardío es el duelo, no se trata únicamente de aceptar una identidad nueva, se trata de llorar una vida que podría haber sido distinta.
La investigación de Pollock y Krupka (2025) identificó un tema denominado "The Grief of Revisiting the Past" (el duelo de revisitar el pasado), donde las participantes relataban dolor al pensar en oportunidades perdidas, años de sufrimiento innecesario y necesidades que nunca fueron comprendidas, este duelo puede manifestarse de múltiples formas:
Duelo por la infancia
Muchas mujeres recuerdan haber crecido sintiéndose defectuosas, algunas fueron catalogadas como tímidas, problemáticas, sensibles o extrañas, otras sufrieron bullying, aislamiento social o incomprensión constante. Después del diagnóstico aparece una pregunta dolorosa:
"¿Qué habría pasado si alguien hubiera entendido lo que realmente estaba ocurriendo?"
Duelo por la identidad
Algunas mujeres describen sentir que no saben quiénes son realmente, durante años aprendieron a copiar conductas, ocultar necesidades, imitar expresiones sociales y construir versiones aceptables de sí mismas para sobrevivir, cuando el diagnóstico llega, surge una crisis identitaria profunda:
"Si toda mi vida estuve actuando para encajar, ¿quién soy en realidad?"
La investigación de Leedham y colaboradores encontró que muchas participantes experimentaban una reconstrucción completa de la identidad después del diagnóstico, un proceso que podía ser liberador pero también extremadamente doloroso.
Duelo por el tiempo perdido
Esta suele ser una de las heridas más difíciles, no se puede recuperar la adolescencia, no se pueden rehacer ciertas experiencias, no se puede volver atrás para recibir el apoyo que nunca llegó. Por eso algunas mujeres describen sentir rabia hacia el tiempo mismo, no sólo hacia las personas que no lo vieron, sino hacia los años que pasaron intentando sobrevivir sin respuestas.

La coexistencia entre alivio y sufrimiento
Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación actual es que las emociones posteriores al diagnóstico suelen ser contradictorias.
Alivio y tristeza, validación y enojo, esperanza y dolor, comprensión y resentimiento... todo al mismo tiempo.
Un estudio reciente incluso propuso el término "grelief", una combinación entre las palabras grief (duelo) y relief (alivio), para describir cómo muchas mujeres experimentan simultáneamente ambas emociones después de recibir el diagnóstico.
Por eso muchas personas se sorprenden cuando descubren que el diagnóstico no siempre mejora inmediatamente el bienestar emocional, a veces ocurre lo contrario, porque antes de sanar, es necesario reconocer las heridas.
El impacto psicológico de décadas de enmascaramiento
Otro elemento importante es el masking o camuflaje social, muchas mujeres autistas aprenden desde pequeñas a ocultar rasgos que podrían generar rechazo social.
Observan, imitan, ensayan conversaciones, controlan expresiones faciales, fuerzan contacto visual, reprimen necesidades sensoriales, suprimen conductas autorregulatorias, todo esto puede mantenerse durante años.
La investigación muestra que estas estrategias de camuflaje contribuyen significativamente a los diagnósticos tardíos en mujeres y también se asocian a mayores niveles de agotamiento psicológico, ansiedad, depresión y pérdida de identidad. Por eso, después del diagnóstico, algunas mujeres sienten que la rabia no sólo está relacionada con el pasado, también aparece al darse cuenta de cuánto esfuerzo les costó parecer neurotípicas.
Cuando la rabia empieza a transformarse
La mayoría de los estudios muestran que la rabia suele formar parte de un proceso más amplio de reconstrucción personal. Con el tiempo, muchas mujeres comienzan a desarrollar algo que durante años les resultó imposible: autocompasión, en lugar de preguntarse:
"¿Qué estaba mal conmigo?"
Empiezan a preguntarse:
"¿Qué necesitaba y nunca recibí?"
Ese cambio puede parecer pequeño, pero transforma completamente la forma de interpretar la propia historia.
La investigación muestra que muchas mujeres experimentan una transición desde la autocrítica hacia una comprensión más amable de sí mismas después del diagnóstico.
La rabia no desaparece necesariamente, pero deja de ser el único lenguaje disponible para hablar del pasado.
Reflexión final
A veces, después de un diagnóstico tardío, la emoción dominante no es el alivio, es la rabia y eso no significa que el diagnóstico haya sido un error, significa que probablemente estás viendo con claridad heridas que antes no tenían nombre.
La rabia puede ser la evidencia de cuánto sufrimiento hubo, de cuánto esfuerzo hiciste para sobrevivir, de cuántas veces intentaste adaptarte a un mundo que no entendía tus necesidades, pero la historia no termina ahí, porque el diagnóstico no sólo cambia la manera de entender el pasado, también puede cambiar la manera de tratarte en el presente.
Y aunque nunca podrás recuperar los años que viviste sin respuestas, sí puedes empezar a construir una relación más compasiva con la persona que hizo todo lo posible para llegar hasta aquí.
Lecturas recomendadas
· Pollock, A., & Krupka, Z. (2025). Late bloomers: Exploring the emotional landscape of Australian women’s experiences of a late Autism diagnosis. Journal of Autism and Developmental Disorders
· Leedham, A., Thompson, A. R., Smith, R., & Freeth, M. (2020). The experiences of females receiving an autism diagnosis in middle to late adulthood. Autism.
· Ghanouni, P., & Seaker, L. (2023). What does receiving autism diagnosis in adulthood look like? Stakeholders’ experiences and inputs. International Journal of Mental Health Systems



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