top of page
Buscar

Autismo en mujeres y corregulación: Cuando el sistema nervioso necesita a otro para volver a casa

  • Foto del escritor: Jesus Gomez Frye
    Jesus Gomez Frye
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

Durante años, el autismo ha sido interpretado desde una mirada centrada en la independencia, la autorregulación y la adaptación individual. Sin embargo, esta perspectiva deja fuera un aspecto profundamente humano: nadie se regula completamente solo.

La corregulación —la capacidad de regular nuestras emociones y estados internos a través de la conexión con otra persona— no es una debilidad, sino una base del desarrollo humano. En mujeres autistas, esta necesidad suele estar presente, pero muchas veces invisibilizada, confundida o incluso invalidada.

Este artículo explora la relación entre autismo en mujeres y corregulación, integrando conocimientos de neurociencia, teoría del apego y experiencias vividas.


¿Qué es la corregulación?


La corregulación es un proceso en el que un sistema nervioso influye en otro para recuperar equilibrio.

Ocurre cuando:

  • alguien nos habla con calma en medio de una crisis

  • una presencia segura disminuye nuestra ansiedad

  • un tono de voz, una mirada o un gesto nos ayuda a organizarnos


Desde la teoría del apego, desarrollada por John Bowlby, sabemos que los seres humanos regulamos nuestras emociones inicialmente a través de otros. Más tarde desarrollamos habilidades de autorregulación, pero la corregulación nunca deja de ser necesaria.


Autismo y regulación: una mirada neurobiológica


En el autismo, los sistemas de procesamiento sensorial, emocional y social funcionan de manera diferente. Esto puede implicar:


  • Mayor sensibilidad a estímulos

  • Procesamiento más intenso de la información emocional

  • Dificultades en la identificación y expresión de estados internos (alexitimia)

  • Respuestas más rápidas de sobrecarga del sistema nervioso

Desde la perspectiva de la teoría polivagal propuesta por Stephen Porges, la regulación emocional está profundamente ligada a la sensación de seguridad.

Para muchas mujeres autistas, el mundo puede percibirse como impredecible o abrumador, lo que mantiene al sistema nervioso en estados de alerta más frecuentes. En este contexto, la corregulación no es opcional: es una necesidad fisiológica.


Mujeres autistas: entre la hipersensibilidad y la autosuficiencia aprendida


Las mujeres autistas suelen crecer bajo expectativas sociales que premian:

  • la empatía visible

  • la capacidad de cuidar a otros

  • la adaptación social

  • la regulación emocional “adecuada”

Esto lleva a muchas a desarrollar estrategias como:

  • masking (camuflaje social)

  • hipervigilancia emocional

  • autosuficiencia forzada

El resultado es una paradoja:

Aprenden a corregular a otros, pero no a recibir corregulación.

Con el tiempo, esto puede generar:

  • agotamiento emocional

  • desconexión interna

  • dificultad para identificar necesidades propias

  • sensación de soledad incluso en compañía


¿Cómo se ve la necesidad de corregulación en mujeres autistas?


La necesidad de corregulación no siempre es evidente. Puede manifestarse como:

  • Necesidad de estar en silencio junto a alguien seguro

  • Buscar contacto físico específico (o evitarlo, pero necesitar presencia)

  • Dificultad para calmarse sola en momentos de sobrecarga

  • Sensación de alivio cuando alguien comprende sin exigir explicación

  • Necesidad de validación emocional explícita


También puede aparecer de forma más indirecta:

  • irritabilidad

  • cierre emocional

  • fatiga extrema

  • llanto sin causa clara

En muchos casos, estas señales son malinterpretadas como dependencia, intensidad o “exageración”, cuando en realidad son expresiones de un sistema nervioso buscando regulación.


¿Cómo favorecer la corregulación?

Para la propia mujer autista

  • Identificar señales de desregulación temprana

  • Reconocer que necesitar apoyo es válido

  • Explorar qué tipo de presencia regula (silencio, palabras, contacto, distancia)

  • Construir redes seguras, aunque sean pequeñas


Para quienes acompañan

  • Priorizar la presencia sobre la solución

  • Usar un tono de voz calmado

  • Validar sin minimizar

  • Respetar los tiempos y necesidades sensoriales

  • No exigir explicación inmediata

A veces, la corregulación no necesita palabras. Solo alguien que no invada, pero tampoco se retire.


Corregulación en la adultez: una necesidad legítima


Existe una idea errónea de que la corregulación es solo para la infancia. Sin embargo, en la adultez:

  • seguimos necesitando vínculos seguros

  • el estrés acumulado aumenta la necesidad de regulación

  • la vida moderna reduce los espacios de apoyo real

Para mujeres autistas —especialmente aquellas que trabajan, maternan o sostienen múltiples roles—, la corregulación puede ser la diferencia entre sostenerse o colapsar.

La corregulación no es un lujo, ni una debilidad, ni una etapa que se supera. Es una necesidad humana fundamental.

En mujeres autistas, esta necesidad suele quedar oculta bajo capas de adaptación, exigencia y autosuficiencia aprendida. Reconocerla implica un cambio profundo: pasar de la autoexigencia a la autocomprensión.

Porque, en el fondo, regularse no siempre es calmarse sola…a veces es encontrar a alguien con quien el sistema nervioso pueda, por fin, sentirse seguro.

 
 
 

Comentarios


bottom of page