Mujeres autistas y habilidades socioemocionales: cuando sentir mucho no siempre significa saber cómo expresarlo
- Jesus Gomez Frye
- hace 9 minutos
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Existe una idea muy extendida de que las personas autistas "no entienden las emociones". Durante décadas esta afirmación se repitió en manuales, investigaciones y conversaciones cotidianas hasta convertirse casi en un hecho incuestionable.
Sin embargo, la evidencia científica más reciente muestra un panorama mucho más complejo.
Muchas mujeres autistas no tienen un déficit de empatía ni una incapacidad para conectar emocionalmente con los demás. Lo que suele ocurrir es que experimentan las emociones de una manera distinta: con frecuencia más intensa, más profunda y, al mismo tiempo, más difícil de organizar, expresar y regular.
No es que sientan menos, muchas veces sienten demasiado.
¿Qué son las habilidades socioemocionales?
Las habilidades socioemocionales son el conjunto de capacidades que nos permiten comprender nuestras emociones, regularlas, interpretar las de otras personas, relacionarnos de forma saludable y resolver conflictos.
Incluyen aspectos como:
reconocer lo que estamos sintiendo;
identificar las emociones en otras personas;
regular el estrés y la frustración;
comunicar necesidades;
establecer límites;
desarrollar relaciones recíprocas;
resolver desacuerdos sin perder el bienestar emocional.
Estas habilidades no aparecen de manera automática. Se desarrollan mediante la experiencia, el aprendizaje y un entorno que favorezca la seguridad emocional.
Cuando el problema no es la falta de habilidades, sino un mundo diseñado para otro tipo de comunicación
Durante muchos años la investigación asumió que las dificultades sociales eran exclusivas de las personas autistas.
Hoy sabemos que esta explicación está incompleta.
La teoría del doble problema de empatía, propuesta por Damian Milton y respaldada por investigaciones posteriores, plantea que las dificultades comunicativas aparecen porque personas autistas y no autistas interpretan el mundo desde experiencias diferentes.
No existe una única dirección del problema.
Las personas neurotípicas también interpretan erróneamente las señales comunicativas de las personas autistas.
Muchas mujeres pasan años creyendo que "fallan" socialmente, cuando en realidad participan en interacciones donde ambas personas están interpretando códigos distintos.
El costo invisible de aprender habilidades sociales
Muchas mujeres autistas desarrollan excelentes habilidades sociales... pero a un costo enorme. Desde pequeñas observan cuidadosamente cómo hablan las demás personas, imitan gestos, practican expresiones faciales frente al espejo, memorizan conversaciones, analizan cada interacción durante horas, aprenden reglas sociales que otras personas parecen adquirir de forma intuitiva.
Este proceso, conocido como masking o camuflaje social, puede hacer que desde fuera parezcan muy competentes socialmente, pero por dentro suelen sentirse agotadas, ya que no están actuando desde la espontaneidad, sino que están sosteniendo una actuación permanente.

Cuando reconocer las propias emociones también resulta difícil
Muchas mujeres autistas presentan dificultades para identificar exactamente qué están sintiendo. Esto puede relacionarse con la alexitimia, una condición frecuente en personas autistas, aunque no exclusiva del autismo. No significa no tener emociones.
Significa que el acceso consciente a ellas puede ser más lento.
Es común escuchar frases como:
"Sé que algo me pasa, pero no sé qué es."
"Necesito varias horas para entender por qué me sentí mal."
"Sólo me doy cuenta de que estaba sobrepasada cuando ya exploté."
Mientras otras personas identifican rápidamente tristeza, frustración o ansiedad, algunas mujeres autistas primero perciben el cuerpo: tensión muscular, agotamiento, dolor de cabeza, náuseas o una sensación intensa de saturación.
Las palabras llegan después.
La intensidad emocional también forma parte de la experiencia
Otra característica frecuente es la intensidad, muchas mujeres describen emociones que parecen amplificadas.
La alegría puede sentirse inmensa, la tristeza puede ocupar todo el espacio, la injusticia puede doler físicamente, la crítica puede quedarse dando vueltas durante días, esto no significa inmadurez emocional. Tampoco implica falta de resiliencia. Con frecuencia refleja un sistema nervioso que procesa la información con mayor profundidad y permanece activado durante más tiempo.
Aprender límites también es una habilidad socioemocional
Muchas mujeres autistas crecieron intentando agradar. Aprendieron que para ser aceptadas debían adaptarse continuamente. Decir "sí" aunque quisieran decir "no". Sonreír aunque estuvieran agotadas. Aceptar planes que sobrecargaban su energía.Ignorar sus necesidades sensoriales para no incomodar a otras personas. Con el tiempo esto puede dificultar el desarrollo de una habilidad socioemocional fundamental: establecer límites. Poner límites no es egoísmo. Es una forma de proteger el sistema nervioso y preservar la salud mental.
Las habilidades socioemocionales pueden desarrollarse
El cerebro conserva capacidad de aprendizaje durante toda la vida. Las habilidades emocionales también pueden fortalecerse. No para parecer menos autista. Sino para vivir con mayor bienestar.
Algunas estrategias útiles incluyen:
ampliar el vocabulario emocional mediante diarios o registros;
identificar las señales corporales que aparecen antes de la sobrecarga;
practicar pausas antes de responder automáticamente;
aprender comunicación directa y respetuosa;
desarrollar autocompasión en lugar de autocrítica;
construir relaciones donde no sea necesario camuflarse constantemente;
trabajar con profesionales que comprendan el autismo desde una perspectiva neuroafirmativa.
Dejar de interpretar la diferencia como un defecto
Quizás el mayor cambio no consiste en aprender más habilidades sociales. Quizás consiste en dejar de creer que existe una única forma correcta de relacionarse. Las mujeres autistas suelen desarrollar vínculos profundos, una enorme sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno, una fuerte orientación hacia la honestidad y una capacidad extraordinaria para escuchar cuando se sienten seguras. Estas también son habilidades socioemocionales. Simplemente no siempre coinciden con los estándares sociales tradicionales. La meta no debería ser convertirse en alguien diferente. La meta es desarrollar herramientas que permitan expresar la propia forma de sentir sin tener que esconder quién se es.
Porque la verdadera competencia socioemocional no consiste en parecer neurotípica. Consiste en poder vivir relaciones donde la autenticidad no tenga que sacrificarse para obtener aceptación.



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